Rociíto

Publicado: 24/03/2021
Autor

Rafael Román

Rafael Román es profesor universitario, miembro del PSOE, exconsejero de Cultura y expresidente de la Diputación de Cádiz

En román paladino

El autor aborda en su espacio todos los aspectos de la actualidad política tanto de España, Andalucía y la provincia de Cádiz.

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Es un asunto demasiado serio para ser tratado de forma frívola
Turquía se ha retirado del Acuerdo contra la Violencia contra la Mujer -precisamente conocido como Convención de Estambul- y Carmen Calvo promueve  una tajante  y pronta abolición de la prostitución en España,  temas muy serios, mientras un programa sensacionalista presenta un caso de presunta violencia de género, con implicación  inmediata de dirigentes políticos, como sucedió con el caso de Juana Rivas, la mujer granadina  que retuvo a sus hijos contra la decisión de los tribunales. Esta denuncia  llega al público con  25 años de retraso  en una televisión y mediante un sustancioso contrato. Cada cual es libre de comerciar  -o no - con su intimidad, aunque debe quedar claro que  ese tipo de violencia  no es  de ámbito familiar, sino social, pública y con consecuencias penales.  El tema de las relaciones familiares de Rocío Carrasco y Antonio David Flores, con dos hijos en común afectados, tiene una complejidad que no es fácil diagnosticar sin conocer la versión de las partes. Nada es sencillo porque Rocío Carrasco -la hija de “la más grande”, Rocío Jurado-  no mantiene contacto  alguno  con sus hijos, con su familia materna ni paterna, con el viudo de su madre ni con sus dos hermanos, ninguno de los cuales ha dado su opinión en el programa. La acusación lanzada por ella le ha costado la expulsión fulminante de Telecinco a su exmarido, nunca mencionado por su nombre, en una exposición dramática, cargada de emoción y que cada televidente es libre de creer si es una   denuncia de  una cruel violencia de género  o  una  operación comercial.

Un día después en el Congreso de los Diputados, el diputado  popular   Diego Movellán en la comparecencia de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, habló  de su ascenso en el gobierno    de forma repugnante: “Hablan mucho sobre igualdad en su partido pero su propio líder nos ha dejado claro que ahí dentro, las mujeres sólo suben en el escalafón si se agarran bien fuerte a un coleta, que para eso son ustedes como el cuento de Rapunzel”. ¡Vaya ganas de mezclar a la princesa de las largas trenzas  rubias con un insulto tan zafio a una trayectoria limpia como la de que será vicepresidenta del gobierno!

La violencia de género  y el papel de la mujer para abrirse paso en  el  espacio público es demasiado serio para ser tratado de forma frívola.

 

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